jueves, 18 de junio de 2009

El calor me apendeja

Sábado al medio día, cuarenta grados a la sombra, sudor, sed, mucha sed, dolor de cabeza, resaca, nada que ver en la tele, pocas ganas de navegar por internet, ansiedad, me recuesto en el sofá, el calor me asfixia y no me deja dormir; me levanto y el aire caliente me hace sudar más.

De pronto recuerdo eso que le digo a todo mundo, eso de que yo prefiero la temporada de calor, que me encanta el calor, pero es que hay algo que no digo, yo amo el calor sentado en una terracita en una tarde fresca de verano comiendo y bebiendo, o mejor aún, en una playa tirado en la arena y con cerveza helada en mano, si tonto no soy, pero es que el calor en estado natural, sin aire acondicionado, ese puto calor, ese me evapora mis ganas de tener ganas, me hace sudar derritiéndome literalmente en el sofá, me hace permanecer sin hacer nada, me sorprendo con la mirada perdida viendo la nada, es que ese calor solo me fríe el cerebro, me atonta, me vuelve un inútil en estado vegetal, en otras palabras ese calor me apendeja...

viernes, 8 de mayo de 2009

99 palabras


-Escríbenos tu historia sobre "El tren y el viaje" en menos de 99 palabras.

Este era el anuncio que escuche en el tren y solo se me ocurrió una historia que dudo mucho que siquiera quede entre las primeras diez mil, sobre todo porque este viaje no debe ser el esperado…
Mi último viaje

Rutina, todo es rutina, ir, venir, andar, viajar, nada nuevo y todo es pasajero, espero mi tren de las 8:50 en la estación, la misma gente.

Algo sucede, un presentimiento me invade, veo una sombra, una mano me toca por la espalda, el tren se acerca, 8:50 en punto, siento el aire que arroja el tren al entrar en la estación, la mano desconocida no deja de ejercer presión sobre mí, me empuja al vacio, caigo, el tren no alcanza a frenar y esta vez mi último viaje ha llegado, un viaje sin costo a un lugar sin retorno.
Es difícil querer contar algo con 99 palabras.

martes, 5 de mayo de 2009

El oscuro pasajero

"Siempre esperando en el asiento trasero, esperando el momento en que lo dejemos tomar el control."

Sabemos que no es lo correcto, actuamos sin remordimientos, lo hacemos saciando a un ser desconocido para los demás, un ser que es parte de nuestra vida, que algunas ocasiones le dejamos que tome el control, algunos le llaman "lado oscuro", otros le dicen "la parte más humana" la que comete errores o más bien disfruta cometerlos, otros le dicen "maldad", y otros, como yo, preferimos decirle simplemente "el oscuro pasajero".

Todos contamos con un oscuro pasajero, este que se encuentra siempre en nuestro interior a la espera de que lo dejemos tomar el control de nuestros actos. Este pasajero que nos hace hacer las cosas que no "debemos", que disfruta mientras no haces lo "correcto", que te ínsita a complacer sus (tus) bajos instintos.

Aquello que hacemos mientras nadie nos ve, que no permitiríamos que alguien supiera, esas son las cosas que nuestro oscuro pasajero disfruta, cosas como robos, violaciones, asesinatos y perversiones, por mencionar algunas de las cosas por las que los oscuros pasajeros se alimentan, pero no tiene porque ser cosas tan graves, también nuestro pasajero suele disfrutar cuando somos infieles, cuando mentimos, cuando sentimos el deseo de engañar, cuando deseamos golpear a alguien, cuando nos burlamos, cuando culpamos a alguien más de nuestros errores, cuando traicionamos la confianza de alguien, cuando manipulamos, cuando humillamos, cuando hacemos trampa, cuando envidiamos, cuando buscamos venganza, etc...

Todos tenemos cosas que ocultar, todos mentimos para no ser descubiertos alguna vez, todos hemos jugado con fuego sin salir quemados, y todos tememos ser descubiertos, a nadie le gusta el sabor amargo de ser señalados con el dedo, de quedarnos sin escusas cuando alguien ha visto dentro de tu lado oscuro.

Siempre vivirá en tu interior aquel oscuro pasajero que te susurra al oído para que solo tú puedes escucharlo, notarás su presencia, te convertirá en otro, en alguien que solo tú conoces al ciento por ciento, porque al final nadie conoce del todo a nadie, ni en una vida entera terminas de conocer a las personas, porque el oscuro pasajero rara vez es mostrado al mundo...

lunes, 4 de mayo de 2009

La caja de Pandora

“La curiosidad de Pandora, poco a poco, empezó a inquietar su pensamiento. ¿Qué contenía el precioso cofrecillo regalado por Zeus? ¿Todos los males? ¿Y si abriese apenas un poquito la tapa y mirase con precaución por la rendija para ver cómo eran?Pandora levantó la tapa, e inclinó el rostro hacia la breve abertura, pero tuvo que apartarse rápidamente, presa del mayor espanto. Un humo denso, negro, acre, salía en enormes espirales del cofre, mientras mil horribles fantasmas se dibujaban en aquellas tinieblas que invadían el Mundo y oscurecían el Sol.”

La curiosidad, la duda, la desconfianza son los motivos que nos hacen abrir nuestra propia caja de pandora.

Al igual que el mito, muchas veces ya es demasiado tarde cerrarla, han salido fantasmas que nos impiden ver con claridad, que nos nublan la vista y destruyen nuestra realidad dejando a su paso un mundo totalmente obscuro y confuso, un mundo destruido por las mentiras y los engaños...

Al final lo único que queda es una pregunta en el aire: -¿Por qué?

miércoles, 25 de febrero de 2009

El valor de las cosas

Mientras crecemos nos vamos encontrando con objetos que se vuelven parte de nuestra vida, algunos simplemente los valoramos por ser el regalo de un ser querido, otros porque nos gustan y nos hacen sentir bien, la mayoría de estos objetos que apreciamos tanto no tienen un valor autentico, más bien su valor va mas allá de lo monetario, su valor es marcado según los recuerdos que nos vuelven a la mente, según el lugar a donde nos transporte y las personas que nos haga recordar, esas cosas tienen un verdadero valor, un valor que no se puede medir y por tanto no se puede comprar ni mucho menos vender.

En lo personal hay varios objetos que me han marcado durante la vida, no son muchos pero cada uno tiene algo especial, algo que hace que mi mente viaje dentro de una burbuja de tiempo y me traslade a un tiempo especifico, a un momento de mi vida donde el pasado se vuelca como una ola sobre el presente, donde vuelvo a ver a personas que no se encuentran en mi "ahora", donde reconozco olores y sensaciones, donde veo lo que fue y me hace darme cuenta que gracias a todo eso es lo que soy; esas cosas son objetos como un simple billete de dólar que aún se conserva exactamente doblado de cómo me lo dio mi padre y me hace recordar el momento exacto en que lo saco de su cartera, un buen libro que me traslada a un mal momento y que sus textos me ayudaron a sobrepasar, una libreta donde alguien especial escribió una nota, una sudadera con poderes mágicos que consiguió darle un vuelco a mi vida, un par de cigarros con dibujos a los costados que me recuerdan a un par de buenos amigos, un pequeño balón de futbol que se convirtió en mi "Wilson" personal durante un tiempo, la mitad de un billete de 20 que me traslada a un lugar en el que pertenezco, una taza de café que me recuerda lo difícil que fue el inicio, un llavero con una foto familiar que se ha vuelto parte de mi, un conjunto de monedas que me han ayudado a ver que todo es posible, un globo desinflado que me lleva a un aeropuerto con el corazón revolucionado y los nervios a tope; todas esas cosas son parte de mi pequeño baúl de los recuerdos y al abrirlo y dejarme llevar por los recuerdos es cuando les doy el verdadero valor a esas pequeñas cosas...

“El valor de las cosas no depende solamente de sus propiedades objetivas, sino también de la opinión que se tiene acerca de ellas” -Émile Durkheim